Abrir para no tener miedo

A veces lo que realmente necesitas es hacer frente a tu miedo para descubrir que en realidad no había nada que temer. Además, cuanto más rompes tu resistencia, más oportunidades vas a crear para ti mismo y más a gusto te vas a sentir saliendo de tu zona de confort.

A mi me ha pasado muchas veces. lo que en realidad sucede es que antes de abrir estás mirando el set, estás mirando la chica que quieres abrir y te montas la película, exagerando la gravedad del miedo que sientes. Y es que tienes que tener en cuenta que cuanto más tardas en abrir más ansiedad generas y más te va costar abrir. Es una cuestión puramente mental, en realidad es un poco tonto porque te das cuenta de que es una tontería. Incluso a veces haces el idiota y abordas objetivos que en realidad no quieres. Es lo que me pasaba al principio y durante bastante tiempo. En vez de acercarme a las tías que estaban realmente buenas, digamos a los dieces o a los nueves, lo que hacía era muchas veces acercarme a tías que eran más bajitas, que eran un poco más rechonchas, pero que yo sabía que me iban a gustar igualmente. A lo mejor no igual que el nueve, pero si que quizás me hacía un poco el peso. Incluso en algunos casos me parecía más atractiva que el nueve. Porque me ponía más cachondo o por la razón que fuera. Entonces lo que sucedía era algo gracioso, te acercabas, le hablabas y la tía pasaba de ti desde el primer momento, y encima con un gesto brusco o con un comentario maleducado. Así que se te queda cara de tonto. Y te paras a pensar: -¡Joder, para recibir esta reacción para eso voy y me acerco a la que está realmente buena!

E incluso un amigo mío ha tenido la teoría de que me autoconvencía para decir que ya me estaba bien una mujer no gorda, pero rechonchilla. En algunos momentos en la discoteca me di cuenta de que en muchos casos eso era verdad. Sí que tengo que decir que mis listones son un poco más bajos en el sentido de que me gustan tías que son un poco rechonchas. Pero a veces cuando estaba en la discoteca me daba cuenta de que me gustaba mucho mucho una tía que era más alta, más esbelta. Y me daba cuenta de que me cagaba. Porque temía más la posibilidad de que me rechazase. Es decir, lo que vengo diciendo desde el principio de este artículo, te montas la película y exageras el dolor que vas a sentir a la hora de ser rechazado. Y cuando reúnes coraje y abordas, incontables veces al ser rechazado te es igual. Te das cuenta de que su reacción simplemente te resbala, o no te resbala pero si te parece que el sufrimiento que sientes es muy bajo en comparación con lo que tú habías proyectado en tu mente.

Así que como digo, cuando tengas miedo reúne el coraje posible, abre y te darás cuenta de que el sufrimiento al que tenías tanto miedo no es tan grande. En realidad la clave de toda la cuestión de la seducción está en tu mente. El problema es que por mucho que lo hayan dicho miles de maestros de seducción y por mucho que se repita en muchos libros el único que va hacer realidad eso en tu mente eres tú, y lamentablemente me doy cuenta de que es muy difícil conseguirlo. Es así de triste. Pero por mucho que un maestro haga para que el alumno se dé cuenta de que la clave de todo está en su mente, el único que tiene la llave es él mismo. Es algo difícil de explicar, yo en mi caso consigo darme cuenta de que todo depende de mi cabeza haciendo una reflexión profunda dentro de mi. Intento aislarme de las sensaciones que vienen del exterior y sentir que esa idea es real. No se trata sólo de pensar, no se trata sólo de albergar esa idea en tu mente, se trata de sentir que es cierto. De llegar a la certeza incontestable de que eso es así. Así que trata de cambiar el chip, intenta sentir, no pensar.